Os adjunto un artículo de opinión que apareció estas navidades en el Diario de Teruel, firmado por Víctor Guíu como miembro del Colectivo Sollavientos.........

 

 

Dos conceptos patrimoniales que son indivisibles son el llamado Patrimonio Arquitectónico Popular y el Patrimonio Inmaterial. Sin entrar en definiciones sesudas y legislativas, podríamos considerar el Patrimonio Arquitectónico Popular como aquel Patrimonio Arquitectónico, que algunos erróneamente llaman menor,  construido con las técnicas propias de la zona, algunas muy características, y que son las verdaderas “hacedoras” de nuestro paisaje cultural y urbano. Por Patrimonio Inmaterial nos solemos referir a aquel que, aunque se pueda registrar en formatos sonoros y visuales, está vivo cuando se utiliza, cuando se interpreta, cuando se ejerce… Aquí entrarían multitud de tipologías: la música, la lengua, el teatro popular, los bailes…

 

En un periodo histórico, el nuestro, de recuperación de Patrimonio Inmaterial, solemos olvidar que éste está íntimamente ligado al Patrimonio Arquitectónico Popular. Fosilizamos las letras y músicas populares, las representaciones de dances y pastoradas, restando la vivencia y evolución tradicional característica de lo inmaterial. También tratamos parte del Patrimonio Inmaterial como algo únicamente festivo, lúdico, turístico… Parece que hoy sólo tiene valor lo turístico, lo que se pueda “valorizar”, lo que se pueda convertir en económico… Recuperaciones que sólo buscan las “visitas turísticas” o que se “inventan” sin claras referencias históricas, sociales, comunitarias.

 

Pero es mucho más. Es parte de nosotros. Tenemos que ser capaces de acoger entre los valores de la modernidad muchos de aquellos valores, reinterpretándolos, haciéndolos nuestros. La construcción con materiales locales, con técnicas ancestrales, o al menos, similares a aquellas, suelen respetar el medio ambiente. La participación como colectivo en las representaciones populares, hablando con una misma lengua común, recitando poemas y relatos de nuestros antepasados, forja relaciones humanas sólidas entre la comunidad, relaciones que tantas veces olvidamos en el trajín violento de nuestra “rápida” civilización. ¿Ven? No todo es turismo. Lo popular, siempre, es mucho más.

 

¿Se imaginaría alguno de ustedes a los Rosarieros de Torrecilla de Alcañiz cantando sus coplas en un gran paseo urbano? ¿Sería lo mismo? Y, ¿qué me dicen de la Semana Santa de Híjar y sus centenarios tambores y bombos? ¿Se imaginan Romper la Hora en un pabellón polideportivo? Los distintos tipos de Patrimonio Cultural están interrelacionados, no se pueden compartimentar, por mucho que nos empeñemos, pero somos capaces de interesarnos sólo por una parte del todo, dejando que los árboles no nos dejen ver el bosque. Una recuperación lenta y constante del Patrimonio Arquitectónico local hace que nuestro colectivo inmaterial, lo que nosotros somos, fuimos, y queremos ser, se fortalezca.

 

Las reinvenciones urbanas de lo rural cambian totalmente los valores culturales de lo popular. En la Educación está la base para intentar comprendernos y adaptarnos sin tener por ello que renunciar a nuestra cultura.

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