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MIL GRACIAS

 

En este tipo de escritos uno tiende a recurrir a lo de siempre. Pero es que hay veces que lo de siempre siempre funciona, y no cal irnos por cerros extraños e intentar no olvidarnos de nadie ni nada.

 

Con un miércoles tan intenso es fácil que te entre un poco el bajón, como la curva inestable del azúcar después de un buen colocón de insulina.

 

La Campana de los Perdidos se llenó para ver la Cordelería Ilustrada. Amigos venidos de la tierra baja y de las dos mitades del mundo (Ebro del Norte y Ebro del Sur), arropando a la vieja guardia cordelera y a lo nuevo que siempre está por descubrir.

 

Montaje cordelero-cartonero marca de la casa. El Cordero Cartonero ofrecía entre sus lanas lo más granado de la literatura, sin trampa ni cartón. Y a su lado ofrecía sus mil aristas el Tendedero Cordelero, ofrecendo la sapiencia de los dichos, la Sastrería de Pascual Ferrer y los Ismos del gran Sergio Grao, junto a delicias antiguas como San Antonio y su pajaricos… que pa todo hay.

 

Yo si viviera otra vida, o si realmente existiese la rencarnación, quiero ser David Giménez. No quiero ser Beckam, ni Messi, ni siquiera Perico Delgado… quiero ser David Giménez. Cada día está más claro.

 

Presentó como nadie el acto y exigió como buen tierrabajino el Recau que en casa nuestra nos dan. Pascual Ferrer hizo bueno el dicho de que el Sastre mayor manda, aunque mande mal. Y el cariño de Sergio Grao, que se recorrió media España para acompañarnos, bien vale una misa o quemar París antes de tiempo.

 

Víctor Monzón, con su Europa del Aborigen, es un músico y titiritero al que no le faltan las razones para ser-estar en las fiestas de medio mundo. Siempre amable y cercano a las empresas de sus amigos. Probó la coca cola… sola… años después.

 

Octavio Gómez siempre guarda versos en la cartera. Es ese loco matemático que todos deberían de tener como amigo, el que apunta nuestra imágenes, ídolos o monstruos particulares con el acervo popular del siglo XXI.

 

Luis Felipe Alegre es un Trovador, CON MAYÚSCULAS. Todos mis respetos al que sí que sabe lo que es literatura y rapsodia. Lo que algunos indocumentados como yo hagamos, poco tendrá que ver con la realidad cuando compartes tablas con los que de verdad saben.

 

Y… de GranBOB? Aunque cometió el lapsus de cambiarme el nombre (intuí que me pedía un par de vueltas por Casetas acompañándole en sus Tours por la ribera), sus melodías cercanas y su disposición a convertirse de la noche en la mañana en rockero o cantautor cordelero-cartonero lo hace grande. Porque la simpatía y el saber estar es algo que no se estudia, y él también lo sabe.

 

Poner un listado sería difícil por tanto cariño que nos acompañó.

 

Prometemos, el alacrán de Remolinos y yo, seguir con las aventuras, mejorándolas si cabe.

 

Prometemos llevar tendederos allí donde nos resistan. Y recuperar la esencia trovera de que vende el que recita porque en la España de los Listos, ya no recita el que vende.

 

Mil gracias. A todos.

 

Víctor Guíu

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