descanso mis ropas de luto,
entre el olor de tu carne que hiere,
lo más profundo,
enfermo de no verte...

 

y en mi mente veo a las princesas,

con sus pijamas de plata,

repasando sus labios y sus suspiros,

adorando emperatrices palaciegas de sus casas.

 

porque el instante que suma al instante pasado,

el poema de su risa adormilada.

 

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