(publicado el lunes en el Diario de Teruel,  Víctor Guíu -Colectivo Sollavientos)

Muchos estudios sociológicos y demográficos ponen de manifiesto los motivos culturales de la despoblación del medio rural: la gente se marcha de él simplemente porque se siente atraída por un estilo de vida, de ocio, por una búsqueda de ‘oportunidades’ que nuestra sociedad asocia de forma acrítica al medio urbano. En estas motivaciones nada tienen que ver las infraestructuras, ni la economía, ni el empleo…  Sin embargo, los políticos y las gentes siguen insistiendo en macroproyectos como panaceas de futuro. ¿Por qué? Elemental; por simple populismo, porque vende más, porque en estos sueños de “jaujas” nos acabamos vendiendo por cuatro duros.

Y, puestos a esgrimir motivos de resistencia, ¿por qué no proponer al Estado que el medio rural sea tratado como un sector estratégico?. No se rían, no. Desde una cierta visión urbanita se critica a veces que el medio rural está demasiado subvencionado. Al hacerlo, se olvida que el territorio es en su mayoría medio rural, y la importancia que éste tiene como soporte de nuestro medio ambiente, de nuestra vida pasada y futura. Esa visión que infravalora el medio rural supone una suerte de “neocolonialismo de interior”, en el que la obtención de recursos energéticos, mineros, de agua, etc… para la gran urbe justifica o cierra los ojos a cualquier atropello que se cometa fuera de la misma. Salvo si estos atropellos, claro está, suceden en lugares donde el imaginario urbano ha situado su visión idílica del medio rural, sus lugares de esparcimiento (no tienen la misma repercusión los proyectos mineros del Teruel Interior que cualquier intervención en el Pirineo, por poner un ejemplo del imaginario urbano aragonés).

Es hora de ver el territorio y el medio rural desde un pensamiento más global, abierto a las nuevas sensibilidades que han propiciado, por ejemplo, la firma del Convenio Europeo del Paisaje, o la promulgación de leyes protectoras que casi nunca cumplen su función, porque no se ponen todos los medios para vigilar su cumplimiento. La legislación del medio rural siempre acaba siendo legislación de segunda.

Los valores de este nuevo Sector Estratégico no son sólo los económicos, ni deberían serlo. Son los valores del sentimiento, de la cultura, del patrimonio, del medio ambiente, de la historia, de la agricultura… Esas cosas que, dicen, no nos dan de comer… ¿o si?.

La estrategia principal en este Sector Estratégico está en la gestión, la gestión del territorio, lo que no se vende ni se ve. Las innovaciones en agricultura y ganadería han hecho que territorios de interior sean meros resquicios inviables, pero existen posibilidades de gestión medioambiental, de agricultura y ganadería de calidad, que garanticen el mantenimiento de un paisaje cultural, el nuestro. Nuestra Herencia, nada más y nada menos.

Culturalmente, la vida que hizo que nuestros pueblos nacieran ha muerto hace décadas. Muchos pueblos viven su agonía lo mejor que pueden. Pero me resisto a creer que quieran desaparecer, y merecen infinito respeto y apoyo en esa resistencia; tienen todo el derecho del mundo a hacerlo. La propia Constitución nos dice que debe de haber un tratamiento específico a las zonas de montaña, por ejemplo. ¿En serio lo ha habido alguna vez?

El medio rural es un sector poderoso. Sus propietarios y gestores administran un extenso territorio, y la sociedad debe reclamar su buen uso, su ordenación lógica. Al parecer, los poderosos tienen claro para qué utilizarlo, mientras nuestros políticos viven gozosos en Babia, contando historias interminables de proyectos insostenibles y populistas. En nuestras manos está, al menos, alzar la voz para impedir que se esquilmen los últimos recursos que contiene. Recogiendo la voz de Toni Losantos: “Si hemos atesorado tanta pureza a base de abandono, de histórico abandono, ¿por qué malbaratarla ahora?” .

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mestizo

gravatar.comAutor: Manuel Morera

Grande Víctor!!

Por cierto, que Babia está en el medio rural.

Salud

Fecha: 28/10/2009 19:55.


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