Menuda la que nos cayó encima con la comarcalización. Y la idea es buena, ojo, que no lo dudo. Animar a los municipios (aunque fueron obligados, más que animados) a que se mancomunaran con una nueva Ley de Comarcas que daría competencias donde no las hubiera, que daría pan al hambriento y agua al sediento, que plantearía una nueva tierra, llena de carteles, señales, competencias, papeles y papelotes...
Y ahí todos tenemos parte de culpa, digo yo. Los primeros, los partidos, que callaron y, viendo que necesitaban de pactos, dieron alas a algunos partidos que aspiraban así a mantener la bisagra por los siglos de los siglos. También hemos tenido la culpa algunos ciudadanos que, animados por la falacia, creímos oportuno subirnos al carro y aprovechar el tirón intentando hacer todo comarcal, desde la petanca al béisbol, pasando por la semana santa y las macro-tripadas, etc...
La comarcalitis se ha ido extendiendo y, lejos de intentar mejorar, los cargos se aferran. 600 consejeros en todo Aragón, con sus dietas y sus cosas, oye, que ahora ya nadie hace nada por amor al arte, bla, bla, bla...
Y aunque es justo reconocer que en algunas se está funcionando más o menos bien (muchas veces, qué casualidad, en competencias que ya estaban mancomunadas, como los Servicios Sociales), debemos recordar, una y otra vez, que estas taifas están rozando localismos comarcales ignorando las realidades sociológicas, históricas y geográficas. El Bajo Aragón, pudiendo ser fuerte y cabecera de la provincia, se diversifica en comarcas que crean identidades ficticias (lo de las marcas turísticas, como ya dije en su día, clama al cielo) , si es que por lo menos hacen eso, pues otras, regadas por riberas íberas, se quedan en la inopia viéndolas venir.
Y al que no le guste ya puede llorar ya... Con los contenedores nadie se aclara, si es que los recogen, con el turismo aún nos aclaramos menos, ... Y lo que siempre han tirado, los movimientos asociativos, intentan aprovechar lo máximo la situación, eso si, poniendo el logo comarcal hasta la saciedad y haciendo más papeles que la montañanesa.
Y los que todavía siguen con la historia hasta el final venden la moto que nos vendieron en su día que todo este tinglado tendría un coste cero. Y nos dicen que así es lo mejor, que todo tiene que adaptarse a la comarca, que fíjese usted, que esto es el no va más y que viva la Pepa y la Diputación. Y así nos quedamos todos haciendo lo mismo diez veces. Y si hablas con uno del PSOE, que no está convencido, te dirá que está así montao pero que no les gusta, y si hablas con la CHA y con el PAR te sueltan que siempre han tenido vocación comarcal, y los PP e IU ya ni me acuerdo qué es lo que dicen.
Y poco a poco, ayuntamientos que gestionaban de modo directo competencias con pocos medios, van rogando a la comarca lo que pueden, porque ahora ya no pueden contar con un taller de empleo, un ADL o yo no se qué más porque en el estado comarcalítico se prima sobre todo a la administración comarcal y no a la local, aunque la comarca funcione a impulsos y sin gestión (salvo excepciones, que confirman....). Lo que faltaba pues a muchos ayuntamientos, que se hacen comarcanos porque si no, al parecer, no existen.
Pero la realidad, en general, es que cada uno sigue yendo a su marcha, que proyectos supracomarcales se dejaron en el olvido porque (¡gran pecado mortal!, no se adaptaban a las delimitaciones comarcales), que existe el pacto no escrito de café para todos, que los alcaldes pasan de hacer proyectos conjuntos (y menos si el de al lado es del....), que se ha logrado sobrepolitizar instituciones privadas, y que nos hemos inventado comarcas nuevas cuando había comarcas que existían desde hace siglos.
Y es que hay que apoyar a las comarcas en los servicios que verdaderamente necesitamos en el medio rural, como los servicios sociales, la recogida de basuras, el medio ambiente... Servicios que necesitamos impulsar de una manera conjunta y cercana, para que todos podamos tener un bienestar de calidad. Pero de ahí, a dar una sobrerrepresentatividad...
Callen y otorguen, señores y señoras, por si algún día pueden estar dentro, acomodarse, y cambiarlo todo para que no cambie nada.