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EL MESTIZO. poesía, opinión; sociología grotesca

SOCIOLOGÍA GROTESCA

AL Tour

AL Tour

 

Recién venidos de Liverpool y ya pensando en el viaje deportivo-turístico de Julio. A ver si este año no nos pasa como el año pasado y volvemos a la carga... desde el Bajo Aragón, a ver el Tour. El Tour, por muchas operaciones Puerto y persecuciones ciclistas que haya, por mucho que el ciclismo esté siendo el paganini del dopaje en el deporte (como si los futboleros no se doparan, no te jode...), el Tour, como decía, es una puta fiesta. Una fiesta llena de color, de camaradería, de buena gente...

 

Y salvo el gilipoyas batasuno de turno, que no tiene ni puta idea de qué habla y se dedica a provocar según la bandera que lleve uno (este año volveremos a desplegar todas las que llevemos en la carretera... la del toro al lado de la republicana, la republicana al lado de la de Aragón, la de Madrid al lado de la calavera, la calavera al lado de... como tiene que ser), es un ambiente que llama siempre a repetir.


Tambores, dulzainas, canticos, cervezas, bicicletas, almuerzo, comida, merienda... Da tiempo para todo. Así que, Andorra, prepárate que subimos con los "bártulos"...

 

Tour de Francia

Tour de Francia

San Valero Ventolero

San Valero Ventolero

 

Ventolero y.................... rosconero........

 

 

El espectro del tío barrufet

 

Jaume Barrufet tenía muchísimo dinero. Se compró un coche grande. Se hizo una casa grande. Tenía una moto grande. Un caballo grande y una boca todavía más grande. Ande o no ande…

 

A Jaume Barrufet le gustaba aparentar y pagar pocas rondas en el bar. Aunque sus apellidos eran catalanes de más de diez generaciones, según le gustaba a él contar, su padre era familia lejana de los Machacón, oriundos del reino de Murcia. Y de aquellos había heredado una casi insoportable.

 

Sus luces cabían en una mazmorra del medievo, pero eso si, tenía más duros que los toreros. La industria de la carne y el negocio de los puticlubs en la Nacional 2 habían hecho de él un hombre rico.

 

………………………………….

 

Ernesto Jartillo y su equipo de investigadores, financiados por la ONU, y en cooperación con la Universidad de Nevada, andaba por aquel entonces recorriendo las tierras de Lérida haciendo una investigación de la influencia del poso de vino en la calidad literaria y gastronómica de la última década en las clases medias del medio rural de la provincia de Lérida. El maestro Jartillo estaba entusiasmado, hacía un par de años que no contaba con un equipo de la categoría de éste, incluso la Generalidad de Cataluña había comprometido un presupuesto para continuar la investigación en el resto de provincias de Cataluña, pues este tipo de investigaciones le daba un carácter más moderno a Cataluña como nación, pues era algo que los europeos llaman “innovador”, que manda huevos.

 

…………………………………….

 

 Cuando el equipo de Ernesto llegó al bar del pueblo pidieron unos carajillos de Terry. Al ver a los forasteros, Jaume Barrufet se acercó a darles la brasa y unos pases para un Club que había abierto en la carretera que unía al pueblo con Fraga.

 

Recordando sus estudios de PERSONAJES populares, Jartillo se interesó por la fanfarronería y la tacañería supina que caracterizaba a ese personaje, al cual le tuvieron que pagar copa y la faria.

 

Un paisano que daba buena cuenta de un plato de tocino y una botella de vino peleón le contó a Jartillo que las malas leguas hablaban de un antepasado de Jaume Barrufet que todos los miércoles se aparecía por las huebras que rodeaban al pueblo y entregaba un caldero de dinero a su descendiente.

 

-          No fotis¡

-          Sin foto Sr. Jartillo, sin foto.

 

Aquella noche, miércoles para más señas, Jartillo aprovechó el pase que el Sr. Barrufet le había entregado en el bar y poco después siguió a Jaume Barrufet por los pedregales de aquellos campos yermos.

 

Una potente luz deslumbró la huebra e hizo sentir a Jartillo como un ajo en un secano. Arrugándose de miedo, pensando en los espectros de los Barrufets, intuyó una especie de personaje que entregaba algo al sr. Barrufet. Jartillo estuvo a punto de desmayarse por la experiencia.

 

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Todavía tiene pendiente una conversación con el Sr. Barrufet, aunque no ha encontrado tiempo entre investigación, charla y docencia en las mejores universidades del mundo. Quizás sólo fuera el sargento de la Guardia Civil con los focos del Patrol. O quizás un foco de la verbena del pueblo de al lado, quién sabe. Lo cierto es que los Barrufet se han construido piscina, una piscina grande, por supuesto, pa que sepan los del pueblo quién son los que tienen los duros.

 

Ernesto y la muerte

 

Ernesto Jartillo, algunos días, pensaba en morirse.

 

Supongo que sería para que hablaran bien de él al menos un día de su vida (o de su muerte).

 

El mundo, su gente, decía, tiene una extraña manía de decir lo bueno que es uno cuando se muere, aunque se haya muerto de hambre o de pena., o se haya muerto de vida...

 

Encantador

Encantador

Ernesto Jartillo había bebido demasiado.

 

Había pronunciado una conferencia en uno de los salones más lujosos de la Diputación Provincial de Zaragoza, en aquellos años en los que la transición democrática se desperezaba. En aquellos años todavía grises, Godofredo Anselmo era el secretario general del sindicato Condiciones Obreras, legalizado hacía pocos meses en la capital del Ebro. Godofredo, lector impulsivo de las primeras obras de Jartillo, había invitado al gran Ernesto aprovechando un viaje de este por España.

 

Godofredo era un sindicalista luchador, idealista y más bolinga que el santo Noé en una bodega de la Rioja. Tras la charla, a la cual asistieron la flor y nata del progresismo aragonés, acudieron al Tubo a tomarse unas tapas.

 

Dado el interés de Godofredo Anselmo por las nuevas investigaciones del maestro Jartillo, Ernesto, apurando una copa de Magno mientras las vedettes se destapaban en el Plata, le informó de sus investigaciones sobre personajes curiosos de la sociología española.

 

Godofredo le informó de un hombre que, de vez en cuando, bebía sólo en las cafeterías céntricas de Zaragoza y que, por alguna extraña razón, era considerado por cualquiera que se cruzaba en su camino, como la persona más encantadora que conocía.

 

-          ¡ No me jodas Godofredo!, ¿Y sería posible ir a su encuentro?

-          Por supuesto maestro – le contestó

 

Anduvieron a buen paso por la calle Cinegia y fueron a tomarse un café cargado a Gambrinus, en el cruce de plaza España con el Coso.

 

Allí preguntaron al camarero por su había aparecido por allí.

 

-          ¿A quién buscan?

-          A Mauricio, Mauricio Encanto. ¿Ha estado por aquí?.

-          No, se  acaba de marchar. Ha dicho que se iba de Putas. ¿A que es un encanto?

 

La madre que lo parió, la persona más encantadora de Zaragoza, posiblemente de Aragón, Don Mauricio Encanto, se había ido de putas. Un hombre encantador, un putero al fin y al cabo.

 

El hombre más pesao del mundo

 

 

A mediados de los años 70 del pasado siglo, Ernesto Jartillo ( el gran sociólogo del siglo XX) quiso reencontrarse con una parte de España que el modelo de desarrollo económico del país estaba extinguiendo.

 

Me refiero a la España de los Personajes. Toda España ha estado plagada de PERSONAJES. Miembros a-sociales que encontraban acomodo en barrios, pueblos y lugares perdidos de los más variados rincones de la piel de Toro.

 

Uno de sus primeros viajes de trabajo le llevó a la provincia de Albacete. Allí, un conocido de la Universidad de Madrid, le informó de un pueblo que tenía aires de maldito, un pueblo llamado Torre de allá bajo que sufrió una extraña despoblación en las últimas décadas. Ernesto Jartillo quedó con el profesor de Madrid, Wamba Fernández de Castro, en un bar del centro, pero, cansado de esperar, emprendió el camino a Torre de allá bajol buscando a uno de aquellos ansiados Personajes.

 

Cuando llegó al pueblo hacía un frío terrible. Unas pocas reses por la carretera y un pueblo casi fantasma le recibió, bajo un manto de niebla eterna.

 

Entró en la taberna, que hacía las veces de bar, tienda, despacho de pan y multiservicio de los que ahora llaman Multiservicio Rural (si es que nada está inventado). Pidió un carajillo de Terry – sin azúcar, por favor- y observó que el tabernero se quitó unos pequeños tapones de cera que tenía en los oídos. Sin duda, aquel debía ser el pueblo correcto.

 

Antes de que el carajillo se le enfriara, el maestro Jartillo observaba lo raro del ambiente. Todos hablaban con gestos y los pocos que se oía rumiar compartían el mismo gusto por los tapones de cera en los oídos. El silencio sepulcral debía tener algo que ver con la historia que Wamba le contó, así que, ante la imposibilidad de mantener conversación con ninguno de aquellos viejos parroquianos, se dirigió a una dirección de las afueras, donde vivía un personaje curioso que, suponía Jartillo, tenía mucho que contar.

 

En el cruce de la calle mayor con la plaza de la Iglesia un Renault 4 de la Guardia Civil se cruzó por el camino y paró a Jartillo. Ernesto, cansado de llevar gran parte de la mañana sin dirigir palabra a nadie les preguntó a los agentes el porqué de aquel silencio, de aquella escombrera social en la cual se había convertido el pueblo.

 

El Agente Tropezón, que así se llamaba el picoleto, le comentó que sería mejor que abandonara el pueblo, que el pueblo estaba prácticamente vacío y maldito. Por lo visto aquel pequeño pueblo llegó a tener, veinte años atrás, más de 3000 habitantes, pero Jartillo sólo veía locos, mudos y sordos. ¿A qué se debería aquello?. EL Agente le contó la historia de José Antonio Machacón, la persona más pesada del mundo. Su pesadez era tal que todo el pueblo estaba aborrecido. A los diez  años de edad ya había acabado, literalmente, con sus padres y su familia. Intentaron internarlo en un lugar incomunicado, pero todo fue inútil, persona con la que hablaba, persona que llegaba a la locura, y lo que es peor, al exilio de la población o, directamente, al suicidio.  Pero , ¿cómo se llegó a aquel extremo? ¿Cómo era posible que un niño, hoy buen mozo, acabara con todo un pueblo?. José Antonio Machacón tuvo unas fiebres maltas que, a la tierna edad de cinco años hicieron que su apellido, Machacón, se apoderara de él, que su propio nombre lo hiciera suyo, que a base de Machacón, perdón, de machacar hablando a los demás, se convirtiera en la persona más pesada del mundo conocido. Quién sabe, quizás, del propio universo universal.

 

El Agente Tropezón volvió a advertir a Jartillo y le entregó unos tapones para los oídos. Pero Jartillo, viajero por cien países, conocedor de doctrinas desconocidas, de tribus perdidas, de personas fuera de lo normal, no podía tomarse en serio al cien por cien aquellas advertencias, así que se dirigió a casa de Machacón.

 

José Antonio Machacón fumaba un cigarro en el carasol de su vivienda esperando escampara la niebla. Hablaba como sólo y nada más ver a Ernesto Jartillo le comenzó a contar las historias de su vida en aquel pequeño pueblo maldito. De cómo fue marchando la gente tras su constante “machaqueo”, de cómo tuvo que casarse con Adela la “sorda” y sólo le sobrevivieron sus hijos “sordos”, de cómo ….

 

…………………

 

Ernesto Jartillo se levantó en el hospital provincial de Albacete. Habían pasado casi dos días y sufría un colapso bien conocido por los médicos más mayores del hospital. El Colapso Machacón, lo denominaban.

 

Extrañado por la ausencia de Jartillo en Albacete, el profesor Wamba, temiéndose lo peor, llamó al comandante de puesto de la Guardia Civil y le contaron que un forastero, con aires de señorito, había estado en Torre de allá bajo buscando al innombrable Machacón. Acompañado por el Agente Tropezón y, por supuesto, con sus tapones de oídos en su sitio, rescataron al bueno de Jartillo de aquella casa, en la cual todavía don José Antonio Machacón seguía contando una historia detrás de otra, llamando por teléfono a diestro y siniestro, hablando con la pared, con su mujer la sorda y con el perro, orgulloso de que su propio apellido se hubiera apoderado de él.

 

Tío y sobrino

Tío y sobrino

 

Tío y sobrino,

grandes cabezas; grandes talentos...

 

Menos mal que no se ven los restos de huevo frito y los lamparillazos de aceite y de carajillo de Terry¡

Rural

 

Ernesto Jartillo se encontro con Doming Ero en las puertas de una cafetería de Hannover. Doming Ero se llamaba en realidad Costodio Ontiveros, pero, cosas de los artistas venidos a más, tras su estancia en Nueva York y su posterior traslado a Alemania, se cambió el nombre para vender más. Y, aunque bien es cierto que venía cuadros echos con pulpa de caqui, como si fueran verdaderas obras maestras, nunca volvió a hablarse con su padre, que no le perdonó la gilipoyez a Dominguero, como le llamó su familia desde su renuncia al nombre de los ancestros.

 

Bien, pues Ernesto Jartillo conocía a Dominguero, digo, Doming Ero, desde la niñez, desde la tierna y dura infancia por las calles de Zafra. Doming Ero era primo hermano de una cuñada de su padre que, quedándose viuda, se casó con un suegro lejano del primo cercano de la vecina del tercero. Doming vivía en Madrid, y sólo iba a Zafra de cuando en cuando, para el verano y poco más, vamos.

 

El exilio les volvió a encontrar en aquella cafetería, en la puerta, a varios grados bajo cero. Doming se dirigió a Ernesto, que llevaba todos los complementos posibles de la lucha contra el frío (siempre fue un friolero):

 

- Coño Ernesto, ¿cómo tú tan tapado?. Un personaje rural hecho a mil batallas.

- Rural sí, Costodio, rural sí. Pero de Bar Rural...

 

Aquel día Costodio, o Doming, como prefieran ustedes, se enteró que en los pueblos también existía la calefacción... Nos ha jodido¡

 

 

El Tópico

El Tópico

El  tópico nos vence como situación de poder, pero ¿nos convence?

- hay veces que esta dominación del tópico hace difícil explicar estar en contra del tópico.

El tópico domina y se construye como algo real, que todo el mundo cree. 

Hay que buscar en el inconsciente de lo onírico para lograr nuevas formas de análisis social

y destrucción de tópicos

 

Conversaciones con Andrea y Mario

Y tú, ¿cómo ves la crisis mundial?

 

- Mario tiene una paja nueva y yo tengo una paja grande morada-

 

Y, ¿el sistema de pensiones?

 

- mi señorita se llama Irene y mi amigo Sergio-

 

¿Quién crees que ganará las elecciones de USA?

 

- Yo-

 

¿Crees que deberíamos de hacer algo hoy?

 

- Yo también voy a hacer nada y él colores-

 

- Estamos en casa cogiendo juguetes y tirándolos-

 

 

 

El nacimiento de Internet

Hoy en día casi nadie de vosotros recuerda a John Smith Smithson. Y digo que casi nadie porque a nadie se lo ocurre utilizar internet y ponerse a buscar en dónde coño nació todo este invento. La mentira oficial, como casi siempre, ha hecho de este tema un hervidero de noticias que nos dicen que si la inteligencia americana, que si unos científicos en la conchinchina o en la universidad de Misouri, que si.... Cada uno utiliza los inventos sin por ello tener que conocer a su inventor. Quiero decir, oímos música en unos altavoces y no nos ponemos a pensar en su inventor. Escribimos con un bolígrafo y para qué imaginarnos una oscura habitación con Anselmo Bic trabajando de sol a sol.

 

En una de sus obras divulgativas, publicada por la editorial "Cornelius", en Bonn (Alemania), a comienzos de los años noventa, Ernesto Jartillo quisó dar a conocer al mundo la gran personalidad de John Simth Sithson como inventor primigenio de  Internet tal y como lo conocemos hoy en día.

 

John Simth se crió en Kansas, entre tornado y tornado. Su madre era originaria de Colorado, de donde tuvo que huir por la famosa peste de papeleris, recién estrenada la década de los treinta. Su padre trabajó como vigilante y matón en las calles de Calorina, en el estado de California. Cuando era muy joven se trasladaron a Miami a vivir con su abuela, tras la muerte de su madre en una competición de bolillo en Nueva Orleans. Allí desempeñó los más extraños trabajos que un hombre puede hacer, desde sexador de aves de corral (léase de pollos) a probador de camas en las grandes superficies comerciales que unen la Sexta con la Octava, a la altura del famoso local donde tocaban habitualmente Kun Kun Cha y los Carceleros. Pero si algo le gustaba a John por encima de todas las cosas era la pornografía. Según palabras de su ex-mujer, Antoñita Castro: "John era un marrano".

 

Sus aventuras pornográficas hicieron que con el transcurso de los años ideara un sistema para poder intercambiar archivos de un lado a otro de Estados Unidos.

 

"Así nació internet", comentaba orgulloso John a uno de sus biógrafos más importantes, Baldomero Bucanan, "lo demás son gilipoyeces".

 

Traigo aquí esta anécdota para que tengamos un recuerdo de  lo importante que ha sido la pornografía para el mundo.

La transformación

Hacía unas cuantas semanas que su cuerpo no respondía como antes. Curiosamente su talante fisiológico cambiaba al descargar la luna su foco en la noche.

 

Nadie, ni él mismo, lograba comprender qué extraño pasaje biológico-cultural estaba atravesando.

 

Comezó por olvidar, casi de repente, su lengua germánica natal, la que le enseñó su madre, la que cultivó con desigual suerte en el colegio y el instituto, la que oyó a sus abuelos y a sus familiares más allegados... En alguno de sus trances hablaba una lengua que recordaba a algunas canciones de países lejanos, una suerte de dialecto entre el castellano y la antigua fabla aragonesa.

 

Su visión se hizo nocturna. El sol de la mañana le causaba dolores intensos en los ojos, como si las cuencas cocieran dos grandes huevos duros. Sólo las gafas de sol amortiguaban el tremendo golpe lumínico. A la hora que al resto de los mortales les suena el despertador su estado era catatónico, y podía permanecer dormido mientras Helios recorriera el firmamento con su carro de oro. Al principio le costó acostumbrarse, pero pronto comenzó a a cuadrar los tiempos de tal manera que los primeros rayos del sol le cogieran en sus aposentos, cada día más lúgubres, cada día más inexactos.

 

Ernesto Jartillo clamaba venganza por tan complicado suceso que le acontecía. Un hombre de letras, bígamo de ron y cerveza, áspero conocedor de las más altas cumbres poéticas y sociológicas.

 

Consultó doctores en media Europa. Viajó a las tierras más indómitas. Habló con gurus, sanadores, curanderos de Triana, chamanes de la lejana Siberia... Inclusó participó en experimentos algo oscuros en las más recónditas montañas de los Caucasos. Todo fue inútil.....

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Definitivamente, y sintiéndolo mucho, le dijo el doctor Anselmo Astrógrado, usted se ha convertido en un Trasnochador.

El Barrio

El Barrio

Un chico pueblerino como él, supongo, que se adaptaría bien a la estructura social del Barrio. Donde San Pablo se une con el casco viejo. Donde al Conde de Aranda le crece la ONU por sus esquinas. Donde las putas subsisten agasajadas de incredulidad, de perfume barato, de calle sucia y sucios clientes. Donde se empalma la noche pija con el día de voleyball sudamericano.

 

La vieja España cainita se ha vuelto rica. Y los bajos medios, algún medio alto, y otros bajos bajísimos. La nueva rica cainita se retuerce en madrigales de ritmos mediáticos. Y algunos huyen al 8 euros la copa, con ricas niñitas, y niños absurdos metidos en camisas negras (supuestamente son el staff). Y damos la vuelta al borracho orinador, y a la yonqui que mira perdida su sutileza antigua.

 

Somos la Europa de la Expo y del tranvía, me decía.

 

Y en los bares hay esperanza mientras hay vino. Y allí conversan dos sudamericanas de la subida de la lista de la compra, mientras ofrecen un cigarro a la mujer ancha de aspecto desaliñado. Y un poco más allá entra don Ramón, recién venido del médico, con las muletas en la mano, andando como un marqués, con su sello de oro, y ofreciendo al patriarca su dosis cafeinítica de la mañana. Y a Mohamed no le salen las cuentas en el Halal, pero sonríe mientras fuma y escupe. Y la abuela que espera al doctor saluda a la señora Dolores, que está aquejada, dice, pero contenta porque sus hijos están colocados. Y a María la rumana le brillan sus ojos azules mientras envia un mensaje a Doru. Y la enfermera se preocupa por José y su lumbalgia.

 

El chico pueblerino vuelve a su piso de 40 metros y sonríe porque siempre habra un bar  vivo vestido de humo, envuelto entre cenizas, que diga que Zaragoza no se rinde.

Diabéticos rabiosos

Diabéticos rabiosos

Mi buen amigo Hermenegildo Cojones me ha telefoneado esta misma noche. Estaba loco, ido, no se, como indignado, por una noticia que salía por la tele, que había oído en la radio, leído en el periódico,  que había levantado la polvareda de los cristales rotos contra los diabéticos... (según decía)


- Pon la tele tronco, por el amor de Dios, ¡Pon la puta tele!

 

Por lo visto (se ve), un tiparraco acuchilló a su hija y a su madre, por un PUTO BAJÓN DE AZÚCAR.

 

- Coño, tío, por UN PUTO BAJÓN DE AZÚCAR.

 

Las fuerzas del orden no podían parar a los exaltados gentíos que salían a la calle y a todo aquel que veían con pinta de diabético le pegaban una somanta de ostias. Había algunos grupos que habían dado diez pasteles de una sentada a algunos miembros de la diabetología, incluso habían hecho beber diez carajillos "con azúcar" a un bolinga diabético de la calle Boggiero en Zaragoza.  La sede de la Asociación de diabéticos Rabiosos había sido atacada junto a una herriko taberna en San Sebastián. El comité y liga católica antibajóndeazúcar nos perseguía y habíamos tenido que echarnos al monte con un cargamento de insulina y con diez kilos de azúcar, para evitar más muertos.

 

- No se hasta dónde nos va a llevar esto, Hermenegildo, puede ser el fin.........


 

En fin, redundando, cosas de periodistas, que asisten al mundo con sus miedos iletrados y ese poder asqueroso que dan los micros. Pronto nos vemos tirando por el balcón a nuestras mujeres, padres e hijos. No sabía que en uno de mis bajones podía matar al resto del mundo. Y es que, manda huevos.

 

 

La Brigada

La Brigada

Bien se lo pasa uno cuando está bien acompañado.

 

Recordando viejos tiempos, viejas tabernas, viejos poemas... Cuánto tiempo?? Quién diría hace años que tres bingos no es demasiado??

 

Más gordos (unos más que otros, Morera), más calvos... Siempre nos quedarán ellas, guapas, como siempre.

 

 

Pecando

Pecando

Que me perdone mi endocrina.

 

Si. De acuerdo. Pequé¡

El Farfalloso

El Farfalloso

Otro blog al carro. Al final será difícil concentrarse en el trabajo.

Los Farfallosos atacan desde el 90. Una nueva versión del Callejerismo Ilustrado http://elfarfalloso.blogspot.com/ 

 

... Saludos guap@s

Grande

Grande

Ya lo dice la canción del Loco: "que difícil ser humilde, cuando uno es tan grande..."

Grande eres, y grande serás, Tocino...

 

"Somos demasiado borrachos,

para pasarlo mal en las bodas..."

Homenaje al gran Bitor (Victor Monzón, el Monchi)

Homenaje al gran Bitor (Victor Monzón, el Monchi)

El gran Bitor Monzón  tiene, como gran personaje que es, una gran afición. Si no lo conocen es difícil saberlo. Además de ser un virtuoso de todo lo que vienen siendo flautas, clarinetes, dulzainas, y similares, es capaz de cerrar los bares allí donde esté. Igual le dan las fiestas de Berge, un fin de semana en Roma, tres días en Amsterdam...

 

El gran Bitor lleva su música en la parte trasera de su coche y monta conciertos donde le viene en gana. El gran Bitor no es artista, ES UN ARTISTA, algo más...

 

Tiene un mapa de España plagado de chinchetas donde cientos de pueblos y fiestas están marcadas.

 

En los círculos del Muscari es conocido con Von Karajan, de ahí este pequeño homenaje que le hice en la estrella del gran compositor, en los Ring de Viena.

 

Dónde es la próxima fiesta??